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domingo, 31 de agosto de 2008

El túnel

Hay charcos en el suelo. Goterones de agua caen a mi alrededor según voy avanzando por el túnel. Apenas veo dónde pongo los pies. Sólo hay olor a humedad y el sonido de las gotas de agua al caer. Algún murciélago agita sus alas junto a mi cabeza de tarde en tarde. Nada más. No recuerdo cuánto tiempo llevo caminando por este túnel. Puede que toda la vida. Al final, lejos, muy lejos, veo una pequeña luz. Y por más que avanzo, la luz sigue siendo igual de pequeña. Creo que acabaré haciéndome amiga de los murciélagos.

4 comentarios:

Superwoman dijo...

Excelente idea... (la de hacerse amiga de los murciélagos). La soledad es mala compañera de túnel.

Un supersaludo

Alice dijo...

Ay, SW, pero son tan poco cariñosos los murciélagos :-(

Ysabel dijo...

Ali, sabes que una altruista ha fundado un hospital para murciélagos en Inglaterra, porque quiere que el mundo conozca lo maravillosos que son y el gran beneficio que producen en su vida? Para que veas que todo depende del cristal con el que se mire. Para mí son realmente apasionantes.

Alice dijo...

ysabel, de pequeña me gustaba el vuelo errático de los murciélagos alrededor de las farolas del camino que lleva a mi casa; me intrigaban esos seres nocturnos y oscuros, ni pájaros ni ratones, sino una especie de mezcla. Mis gatos también los contemplaban fascinados junto a mí.