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jueves, 15 de mayo de 2014

Luna llena de Mayo


La Luna


La luna se puede tomar a cucharadas
o como una cápsula cada dos horas. 
Es buena como hipnótico y sedante
y también alivia
a los que se han intoxicado de filosofía.
Un pedazo de luna en el bolsillo
es el mejor amuleto que la pata de conejo: 
sirve para encontrar a quien se ama,
para ser rico sin que nadie lo sepa 
y para alejar a los médicos y las clínicas. 
Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido, 
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir.

Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver. 
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna 
para cuando te ahogues, 
y dale la llave de la luna 
a los presos y a los desencantados. 
Para los condenados a muerte 
y para los condenados a vida 
no hay mejor estimulante que la luna 
en dosis precisas y controladas.

Jaime Sabines

lunes, 30 de septiembre de 2013

Al Otro Lado del Espejo


Os presento un "nuevo" blog. Vale, vale, no es nuevo. Pero una catástrofe cósmica hizo que hace unos días desaparecieran todas las entradas que tenía en "Al Otro Lado del Espejo", y la Ley de Murphy hizo que se me olvidara todo lo aprendido en la Facultad de Informática y no hubiese hecho una copia de seguridad (cosa que ya tengo hecha de todos y cada uno de mis blogs), así que perdí todas las entradas que tenía este blog. Después del tremendo disgusto, me repuse como una jabata y como no era capaz de recordar lo que había escrito en... no sé, un par de años, me propuse recomenzar, a la vez que estoy recomenzando mi vida, y que este blog fuera fiel reflejo de esta nueva etapa. Y aquí os lo presento formalmente, con estas tres primeras entradas nuevecitas y calentitas. Pasad y poneros cómodos. Sois bienvenidos al maravilloso mundo del otro lado del espejo...

miércoles, 18 de septiembre de 2013

He visto un lindo gatito


Hoy el buzón me deparaba una agradable sorpresa. Junto a los folletos de telepizza y comida china, y las facturas varias había un abultado sobre. Entro corriendo a casa, dejo el bolso y la bolsa del ganchillo en cualquier parte y miro el remite del sobre. Es de mi querida Lidia, mi amiga bloguera. Pero observo con horror que el sobre está abierto (ay, estos de correos, menos mal que el viajero de la carta ha sido buen chico y se ha quedado dentro), saco lo que contiene y me quedo boquiabierta. Tengo en la mano la cosa más linda que me han regalado nunca. Leo la cariñosa carta de mi amiga y emocionada corro a sacarle una foto al gatito de tela y acto seguido me pongo a escribir este post para darle miles de gracias públicamente a mi querida Lidia, a quien aún no conozco en persona ya que nos separan muchos kilómetros de carretera, pero por quien siento un enorme afecto.

Muchas gracias, Lidia, eres un ser de luz y me alegro mucho de que estés en mi vida. Espero conocerte pronto y darte un largo y apretado abrazo :)

martes, 29 de enero de 2013

"Oda al día feliz", de Pablo Neruda



ESTA vez dejadme
ser feliz,
nada ha pasado a nadie,
no estoy en parte alguna,
sucede solamente
que soy feliz
por los cuatro costados
del corazón, andando,
durmiendo o escribiendo.
Qué voy a hacerle, soy
feliz.
Soy más innumerable
que el pasto
en las praderas,
siento la piel como un árbol rugoso
y el agua abajo,
los pájaros arriba,
el mar como un anillo
en mi cintura,
hecha de pan y piedra la tierra
el aire canta como una guitarra.

Tú a mi lado en la arena
eres arena,
tú cantas y eres canto,
el mundo
es hoy mi alma,
canto y arena,
el mundo
es hoy tu boca,
dejadme
en tu boca y en la arena
ser feliz,
ser feliz porque si, porque respiro
y porque tú respiras,
ser feliz porque toco
tu rodilla
y es como si tocara
la piel azul del cielo
y su frescura.

Hoy dejadme
a mí solo
ser feliz,
con todos o sin todos,
ser feliz
con el pasto
y la arena,
ser feliz
con el aire y la tierra,
ser feliz,
contigo, con tu boca,
ser feliz.

jueves, 26 de agosto de 2010

En la Mancha húmeda


 La escena se repite. Pero esta vez estoy sobre arena, y huele a tierra roja, a juncos y a pino. Me sumerjo en el agua turquesa, y nado junto a unos patos. Nada de qué preocuparse.

jueves, 5 de agosto de 2010

Gotas de agua


Vetusta sonando en mis oídos. Un libro de Saramago en una mano. Un cigarrillo en la otra. Gotas de agua evaporándose sobre mi piel. Hierba. Toalla húmeda. Olor a cloro. Nada de qué preocuparse hoy.






jueves, 29 de abril de 2010

Un instante


Bajo de un autobús lleno hasta los topes debido a que el metro se ha estropeado. Me siento en un banco del intercambiador de Plaza de Castilla. Me rodean la gente que pasa corriendo y el ruidoso tráfico; se oyen sirenas de ambulancias y coches de policía, máquinas taladradoras, bocinas y gritos... Me como un pastel de manzana, bebo un refresco y fumo un cigarrillo. Sin pensar en nada. Un instante de felicidad.



miércoles, 11 de febrero de 2009

Olor a Marzo

Hoy huele a Marzo.
Huele a hierba.
A flor de romero.
A días cada vez más largos.
A puestas de sol enrojecidas.
A sangre que se renueva.
A sangre que se altera...
Que se altera demasiado.

Huele a vida que empieza.




lunes, 5 de enero de 2009

Qué envidia

A mis gatos les basta una maceta con hierba cogida en el parque para ser felices. Y un comedero lleno de pienso hasta los topes para no darse con los bigotes en el borde (que es muy desagradable), y un bebedero lleno de agua fresca (si el agua está en el lavabo, mejor que mejor), y una almohada blandita donde hacerse un ovillo, y una urraca en el árbol que hay junto a mi ventana a la que mirar. O un gorrión en su defecto. Y unas cuantas caricias mías (si son en la tripa, mejor que mejor).

Se conforman con poco, y eso que dicen que los gatos son exigentes.
Insisto: quiero ser gato de piso en mi próxima reencarnación.


jueves, 2 de octubre de 2008

¿Esclavitud moderna?

¡Por fin tengo trabajo! Por fin no soy una parada más. Por fin tendré que madrugar y tendré tareas útiles que hacer por la mañana y puede que hasta por la tarde. Por fin tendré un jefe que me diga lo que tengo que hacer (justa o injustamente; quizá hasta tenga suerte y sea un buen jefe), lo que se me exige de mí y en qué día tiene que estar todo listo y en funcionamiento. Por fin tendré un horario, un lugar a donde ir cada día, unos compañeros con los que llevarme bien (o mal, depende), con los que charlar, un sitio donde pasaré más tiempo que en mi propia casa, un salario mensual escaso que se me ingresará religiosamente en mi cuenta bancaria a finales de mes (esto es lo mejor de todo, lo confieso).
Espero no acabar machacada por las ruedas de la maquinaria capitalista, como en el trabajo anterior. Espero que no me exploten hasta sacarme todo el jugo. Espero sentirme lo bastante serena e indiferente para que las peticiones de los usuarios no me afecten demasiado. Espero durar lo suficiente en esta empresa para llegar a saber lo que es un trienio. Espero que no me esclavicen tanto como para querer huir con la velocidad del viento.

viernes, 19 de septiembre de 2008

World Wide Web

Es como una tela de araña que me tiene atrapada entre sus hilos (y que conste que soy aracnofóbica).

He estado tres días sin conexión. Hace unos meses estuve casi una semana. Pocas veces he sentido tanta necesidad de algo. Pocas veces me he sentido tan aislada del mundo. Confieso que debo ser adicta a internet.
Pero internet me ha abierto tantos nuevos caminos, tantos nuevos mundos. Encontrar trabajo, conocer personas interesantes, crear grupos con aficiones comunes, realizar cursos, escribir. Sobre todo escribir. Y que me lean. Es uno de mis mayores (y confesables) placeres. Escribir blanco sobre negro y saber que hay seres humanos que me leen y que aprecian lo que escribo o que no les gusta, y me dejan comentarios, y ya no soy una Alice anónima que en su día estuvo tan aislada en un pequeño pueblo toledano, temiendo que no podría salir de allí, sino que ahora vivo en una gran ciudad y me puedo dar a conocer al mundo entero. Eso sube mi ego, sube mi autoestima, me causa un auténtico placer. Y sólo puedo sentirme agradecida a quien inventó este medio y a vosotros que me visitáis, me leéis y me comentáis.

viernes, 5 de septiembre de 2008

El viento

Como bien dice mi querida amiga Gloria, "El viento está cambiando a otro lugar".
El viento está arrastrando las nubes, arrastra el calor, arrastra mi pelo, arrastra mis preocupaciones.

El viento trae buenas nuevas, trae agua, trae frescor, trae vida.
Bienvenido sea el viento.

martes, 2 de septiembre de 2008

Tuso

















De mayor quiero ser como mi gato Tuso.
Se descuajeringa sobre mi cama como si no hubiese nada más importante en este mundo. Como si el mundo pudiera acabarse pero él seguiría durmiendo plácidamente. Sólo esperando mi mano que le rasque la tripa. Lo demás no importa. Comida, agua y mis caricias. Eso le hace feliz.
Quiero ser gato en mi próxima reencarnación...

martes, 26 de agosto de 2008

Sólo dormir

Dormir, tal vez soñar, durante horas, en la penumbra de mi cuarto (¿fuera es de día o de noche?), mi cuerpo desmadejado entre sábanas violetas, absorbiendo energías del mundo de los sueños, mis neuronas por fin relajadas, mis gatos rodeándome.
Mi mundo ahora es una mesilla y una cama, una blanda almohada y un colchón duro, con la única preocupación de cambiar de postura de vez en cuando y beber agua cuando tengo sed. Algún día me desperezaré como una gata satisfecha, acabaré este paréntesis necesario y descorreré las cortinas para abrir la ventana.

martes, 15 de enero de 2008

Limpieza

Armada con destornillador y paciencia, emprendo la tarea. Con una banqueta para subirme a las alturas, y un martillo por si algún tornillo se resiste. Fuera llueve.

Comienzo a quitar el primer tornillo, que se resiste y tengo que ejercer un poco más de fuerza, pero acaba por ceder y se desenrosca y cae en mi mano y luego al suelo, y el panel de madera se desprende. Sigo con el segundo, tercero, cuarto tornillo, uno a uno cayendo al suelo, inservibles.

Empiezo a estar empapada en sudor, así que me desprendo del jersey, como me estoy desprendiendo de los viejos tornillos.

Poco a poco, quito las puertas y las baldas, sólo permanece la estructura, firme aún, apoyada contra la pared, resistiendo. Mis gatos curiosos se suben a los estantes, olisquean, buscan, se aburren por fin.

Me paro unos minutos para tomar aliento. La tarea es más ardua de lo que había pensado, pero la música rock de la radio me anima a seguir, y después de tomar un vaso de agua con limón continúo la tarea.

Las baldas y las puertas se van acumulando en el pasillo, esperando su momento de ser depositadas en la acera, junto al contenedor de basura, inútiles, vacías. Los paneles de haya (quizá sólo es contrachapado, quién sabe) no pesan mucho, pero mis brazos no están acostumbrados al ejercicio físico.

Por fin la pared aparece vacía, tal como la había imaginado. Blanca. Polvorienta. Telarañas grises cuelgan reproduciendo la silueta del antiguo mueble. Termino la faena quitando todo rastro de telarañas y polvo y paso la fregona por el suelo. Ahora sí, ahora ya queda un espacio vacío para poder ser ocupado.

Me paro a contemplar mi obra. Respiro hondo, muy hondo, noto como si me hubiese quitado un peso de encima. Un gran peso. Sonrío a la blanca pared. Enseguida suena el timbre. Son los de Ikea, trayendo los muebles nuevos.

Me atuso el pelo, me limpio el sudor de la frente y abro la puerta a lo nuevo.

jueves, 6 de diciembre de 2007

Escondite



Este escondite es perfecto. Blando y suave abajo, duro y sólido arriba y a cada lado. Y qué bien huele, ummmmm. Se está calentito también. Y es divertido escarbar entre tantas toallas, y meter mis manos por las rendijas. Y está tan oscuro que nadie me verá.

Vaya, ya me han descubierto. Y quieren que me salga y todo. Ni hablar, con lo a gustito que estoy aquí. Ay, esa mano, qué pesada, que me agarra y me saca de este escondrijo tan estupendo.

Bueno, ya volveré otro día, ahora me voy a dormir encima de la almohada.

jueves, 18 de octubre de 2007

Descanso


Toda la tarde caminando atareada de un lado a otro, de la oficina al metro, del metro al banco, del banco a la tienda de muebles de cocina, de la tienda de muebles de cocina al centro comercial, en el centro comercial me pateo cada tienda, cada pasillo, cada escalera mecánica, acabo cargada de bolsas con ropa, con comida, los pies sufriendo dentro de los zapatos, que aunque cómodos no son lo suficiente para tantas horas llevándolos puestos en mis sufridas extremidades inferiores, y cuando ya he trabajado las 8 horas y media que tenía que trabajar, y ya he recorrido el banco y la tienda de muebles de cocina, y ya me he pateado el centro comercial de arriba abajo horas y horas, mis pies están lanzando un grito silencioso, pidiendo misericordia y un merecido descanso, así que en lugar de volver caminando a mi casa, decido coger el autobús, y tengo que esperar un buen rato de pie en la parada, hasta que por fin llega el 128 y me subo y me lleva calle arriba, yo de pie junto a la puerta de salida, con las bolsas a mis pies, hasta llegar a mi parada, y me bajo del autobús, y camino por la acera, y espero en el semáforo, lo cruzo, recorro el resto de la acera hasta llegar a mi portal, saco la llave, la abro, subo los 5 escalones de la entrada, abro mi puerta, dejo las bolsas de comida en la cocina y dejo las bolsas de ropa en el dormitorio, y me quito los zapatos que me estaban matando los pies y me quedo descalza, y ay, mis pies respiran aliviados por primera vez en todo el día, y me pongo las zapatillas de estar por casa, y me quito la ropa de calle y me pongo un pijama verde y caqui con el rostro de la pantera rosa sobre el pecho, y por primera vez en todo el día me siento más descansada y relajada y tranquila, y me quito las lentillas que me estaban matando los ojos, y es un doble gozo, descanso de los pies y descanso de los ojos...
Y pienso: hogar, dulce hogar, con mis gatos a mi alrededor, ronroneando y llamando mi atención, una cervecita en la mano, recostada en el sofá y viendo jugar un partido de tenis con un fuera de serie. No necesito nada más para ser feliz.