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sábado, 23 de abril de 2016

Mini-luna



Según nos explican en esta página sobre ciencia, anoche hubo una mini-luna, es decir, se vio la luna más pequeña de todo el año, en contraposición de la super-luna, que es la más grande. ¿El motivo? Pues que estaba mucho más lejos de nuestro planeta.

Sin embargo, a simple vista, yo no hubiera podido jurar que era más pequeña. La luna llena seguía siendo tan bella como siempre cuando volvía a mi casa de madrugada después de meses de encierro casi forzoso. Esta miniluna me sacó de la crisálida de mi hogar para desplegar unas pequeñas alas y comenzar a volar por el cielo de Madrid. Y encima conocí a buena gente, cosa que no ocurre todos los días. Y en la noche de las letras, en el cuarto centenario de la muerte de Cervantes, otros seres humanos y yo nos dedicamos a la literatura, a hablar de escribir y relatar. Actividad rara y poco convencional donde las haya... Entre caña y caña y finalizando con una cena india en una terraza. 
Lo curioso es que hoy no me encuentro tan agotada como debería estar. Me siento bien. Con mucho sueño, pero bien. Debe ser por la luna. Sea mini o no...

lunes, 13 de septiembre de 2010


Y en la negra noche, entre sábanas arrugadas y frías, con los ojos abiertos como platos y las carnes estremecidas y crujir de dientes y huesos, intento conjurar demonios y ángeles caídos. Con todos mis sentidos luchando por olvidarte, por arrancarte con fórceps de mis entrañas, por disolverte con ácido sulfúrico. Todo inútil. El tiempo sideral no pasa por tu recuerdo.

domingo, 6 de junio de 2010

Buscando


Vuelvo a mis origenes, buscando mis raíces casi perdidas.
Vuelvo a las soledades castellanas, buscando algún pozo con agua.
Excavo galerías subterráneas entre terrones resecos.
Me rodean lombrices rojas y topos ciegos.
Encuentro unas raíces raquíticas y sedientas, surcadas de cicatrices que reconozco.
Raíces que arañan la tierra con uñas rotas, olfateando la humedad lejana que no llega.
Las raíces no saben que el pozo que buscan está seco y sin fondo.
Que nunca llegarán a él. Que es mejor que no lleguen, porque morirían en su abismo.
Debo cortarlas con un buen cuchillo, limpio y afilado, para que no se infecten.
De un tajo. Ahora nunca sabré quién soy realmente.

domingo, 28 de febrero de 2010

Luna de Lobos

 

Cuenta una leyenda que una vez la luna se enredó en un árbol y un lobo se puso a jugar con ella, arrancándola de su eterna soledad. Pero el animal se fue y la luna, indignada, le robó su sombra. Desde entonces le aúlla por las noches pidiéndole que se la devuelva.

Febrero es el mes en que comienzan a aullar los lobos, en busca de lobas para aparearse. Le gritan a la luna la soledad y la desesperación que no les cabe en el pecho. Así noche tras noche, hasta que la luna les recompensa con una hembra de suaves patas y hocico negro.





martes, 23 de febrero de 2010

Telarañas

 
 En mitad de la madrugada, surgen de un agujero, en una esquina de mi cuarto, y se van extendiendo poco a poco por la pared, a ojos vista, y yo las observo inmóvil en mi cama, y las telarañas siguen creciendo, llegan al suelo, trepan por la colcha, (ha pasado una eternidad en un segundo), y las telarañas avanzan hacia mí, y yo no me muevo, las estoy esperando bien arropada, parpadeando, y avanzan por las sábanas, y me tocan el cuello, y cierro los ojos justo un instante antes de que los cubran. Por fin duermo.





domingo, 1 de noviembre de 2009

Luna llena de Todos los Santos


Esta luna vierte su luz sobre lápidas salpicadas de crisantemos, claveles, gladiolos, margaritas...

Brilla sobre cristos de bronce y ángeles de alas caídas.

Recorta el perfil de los cipreses contra el cielo.

Y observa impasible qué solos se quedan los muertos.






jueves, 1 de octubre de 2009

Huir o no huir

Lara se encasqueta la capucha de su cazadora hasta las cejas. Enciende un camel y sale a la calle, bajo la llovizna de medianoche.

Se cruza con el vagabundo de las barbas, que masculla algo sobre lo podrida que está la sociedad y el puto perro que se había orinado sobre los cartones que le servían de cama.

Lara sigue caminando sin rumbo hasta que llega al parque. Alza la vista y se sorprende al ver la silueta de las cuatro torres. Tiene la sensación de hallarse en otro país. De pronto, siente la necesidad de estar en otro país. A miles de kilómetros. Donde no conozca a nadie ni nadie la conozca. Donde no sepa ni el idioma. No se sentiría más sola que en esos momentos.

Enciende otro camel. Echa el humo mientras contempla las torres, ansiando huir. A miles de kilómetros de allí, Lara seguiría siendo Lara, piensa.

Apaga el cigarrillo con rabia. Nota un escozor en los ojos, debe ser por el humo. Da media vuelta y regresa a su casa. El vagabundo ha desaparecido.






sábado, 19 de septiembre de 2009

Frío


Siento frío. Veo humo a lo lejos. Una hoguera. Me acerco, arrimo las manos, siento el calor del fuego. Cuanto más se calientan mis manos, más se apaga el fuego.

Ya sólo quedan rescoldos. Acerco las manos a las ascuas. Se apagan. Sólo quedan cenizas.

Empiezo a tiritar.



martes, 18 de agosto de 2009

Sudor

El ventilador girando a tope.

Todas las ventanas abiertas.

Un par de duchas frías.

Giro sobre las sábanas, desvelada.

Toda la ropa se empapa.

Y encima, pienso en tí.

Que acabe pronto el verano...



lunes, 17 de agosto de 2009

Nocturno


Cae la noche, y despierto. Estiro las alas y me desperezo. Giro la cabeza de un lado a otro, los ojos bien abiertos. Una nueva noche, entera y recién estrenada, me espera.

Diviso un movimiento entre las hojas del suelo. Un reptar silencioso. Me lanzo en picado. El ratón ni chilla. Lo desgarro entre mis garras.

Planeo por el bosque. Recorro mis dominios. Cazo un par más de indefensas presas. Empieza a clarear por el este. Me acomodo en un pino y me atuso las plumas de las alas.

Cierro los ojos. Y despierto entre sábanas de seda sobre mi cuerpo desnudo. Sonó el despertador de nuevo.


sábado, 1 de agosto de 2009

Demonio


Suena una sirena en la calle que despierta a mi demonio. Comienza por arañarme las entrañas, justo debajo del estómago. Luego va subiendo por el esófago y me aprieta la garganta. Casi no puedo respirar. Mi demonio sabe cómo controlarme. Deja de apretar. Jadeo. Cierro los ojos, y siento al demonio subiendo hasta mi cabeza, urgando en lo más hondo. Me araño los muslos intentando ahuyentarle. Grito. Mi demonio no me suelta. Cuando despierta, ya es imposible detenerlo. Baja de nuevo hasta mi vientre y me clava las garras. Sé que estoy sangrando por dentro. No hay remedio. No puedo vencerle. Mi demonio y yo somos uno.



domingo, 5 de abril de 2009

Sombras



















Me pierdo entre las sombras.
En esta maldita noche sin luna.
Para que no me encuentres, aunque sé que ni siquiera me buscas.

Me pierdo entre la niebla.
En este maldito bosque sin lobos.
Para que no me comas, aunque sé que perdiste el apetito.

Me escondo en mi cueva.
Mi cueva húmeda y oscura.
Para olvidarte.


miércoles, 15 de octubre de 2008

Otra luna llena

La luna llena fue ayer, ya lo sé. Pero no pude escribir nada, estuve demasiado agotada.
Y para no faltar a mi costumbre, pues subo la entrada hoy, cuando la luna está casi llena, aunque sea un día más tarde. Pero desde alguna otra zona del planeta, seguro que la luna está llena completamente.

lunes, 13 de octubre de 2008

Fuegos artificiales

Hoy han acabado las fiestas de mi barrio (el del Pilar, naturalmente). Otros años he ido a ver los fuegos artificiales que lanzan desde la azotea del edificio que hay junto al parque de la Vaguada. Me encantan los fuegos artificiales.
Cuando era muy niña, mis padres me llevaban a la plaza del pueblo el día grande de las fiestas (San Antonio de Padua, 13 de junio) , a ver los fuegos artificiales (los llamaban "la pólvora" en mi pueblo). Era horrible el daño que me hacían en los oídos, pero me encantaban.
Luego, cuando ya no tenía por qué hacer lo que decían mis padres, me quedaba en mi casa, aquella casa de adobe solitaria en medio del campo, a unos trescientos metros de la plaza, y veía los fuegos artificiales desde la distancia. Me gustaban mucho más. Ya no me dolían los oídos.
He visto fuegos artificiales en diversos pueblos y ciudades. Y siempre sola. Es decir, ya me entendéis con lo de sola, me refiero a sin pareja. No sé por qué (otra de mis manías), deseé cada vez estar cogida de la mano de mi pareja mientras veía los fuegos artificiales. Pero no tenía pareja a la que coger la mano.
Esta noche he oído los cohetes que avisaban de que iban a lanzar los fuegos artificiales. Pero los he ignorado. Como todos los cohetes posteriores. Mis gatos abrían mucho los ojos y levantaban las orejas, algo intrigados, pero sin asustarse. Yo estaba muy entretenida viendo el final de "Dulce pájaro de juventud". Pero no podía dejar de oír las explosiones. Y además, no me apetecía verlos de nuevo sola. Con mi mano vacía. Este año no.



domingo, 31 de agosto de 2008

El túnel

Hay charcos en el suelo. Goterones de agua caen a mi alrededor según voy avanzando por el túnel. Apenas veo dónde pongo los pies. Sólo hay olor a humedad y el sonido de las gotas de agua al caer. Algún murciélago agita sus alas junto a mi cabeza de tarde en tarde. Nada más. No recuerdo cuánto tiempo llevo caminando por este túnel. Puede que toda la vida. Al final, lejos, muy lejos, veo una pequeña luz. Y por más que avanzo, la luz sigue siendo igual de pequeña. Creo que acabaré haciéndome amiga de los murciélagos.

domingo, 6 de julio de 2008

Destino: Barrio del Pilar, dice el letrero luminoso, en rojo. Consigo sentarme en el autobús abarrotado. Me siento tan sola. No creo en el destino, pero el letrero me recuerda una y otra vez que el mío, al menos esta madrugada, es el Barrio del Pilar. A partir de mañana, quién sabe cuál será.

sábado, 5 de julio de 2008

Es de madrugada, la calle del mercado está desierta, con bolsas y papeles por las aceras, con jóvenes de botellón en los bancos. Camino agotada sobre mis plantas, mis ojos resecos, los árboles dormidos, los camareros recogiendo las terrazas. La ciudad se prepara para dormir. Yo quiero mantenerme despierta. La noche es muy corta y el día demasiado largo.

martes, 24 de junio de 2008

Dormir, tal vez soñar

Debería irme a dormir, acostarme entre mis sábanas y cerrar los ojos y no pensar y soñar con los angelitos. Pero no soy capaz. Estoy inspirada (será la noche de San Juan, será el diluvio que viene); y me resisto como una jabata a irme a dormir. Pero mis ojos que me pesan me están convenciendo de lo contrario. La premonición de un desagradable despertador que suena por la mañana temprano acaba de convencerme. Mañana volverá la cuadrilla de rumanos a terminarme la reforma total del baño. Y no es plan de que me encuentren profundamente dormida, cual Bella Durmiente madrileña. Así que tendré que renunciar a estas musas que esta noche decidieron visitarme, ponerme el camisón, e irme a dormir como si fuera una niña buena. Qué pena...