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lunes, 13 de octubre de 2008

Fuegos artificiales

Hoy han acabado las fiestas de mi barrio (el del Pilar, naturalmente). Otros años he ido a ver los fuegos artificiales que lanzan desde la azotea del edificio que hay junto al parque de la Vaguada. Me encantan los fuegos artificiales.
Cuando era muy niña, mis padres me llevaban a la plaza del pueblo el día grande de las fiestas (San Antonio de Padua, 13 de junio) , a ver los fuegos artificiales (los llamaban "la pólvora" en mi pueblo). Era horrible el daño que me hacían en los oídos, pero me encantaban.
Luego, cuando ya no tenía por qué hacer lo que decían mis padres, me quedaba en mi casa, aquella casa de adobe solitaria en medio del campo, a unos trescientos metros de la plaza, y veía los fuegos artificiales desde la distancia. Me gustaban mucho más. Ya no me dolían los oídos.
He visto fuegos artificiales en diversos pueblos y ciudades. Y siempre sola. Es decir, ya me entendéis con lo de sola, me refiero a sin pareja. No sé por qué (otra de mis manías), deseé cada vez estar cogida de la mano de mi pareja mientras veía los fuegos artificiales. Pero no tenía pareja a la que coger la mano.
Esta noche he oído los cohetes que avisaban de que iban a lanzar los fuegos artificiales. Pero los he ignorado. Como todos los cohetes posteriores. Mis gatos abrían mucho los ojos y levantaban las orejas, algo intrigados, pero sin asustarse. Yo estaba muy entretenida viendo el final de "Dulce pájaro de juventud". Pero no podía dejar de oír las explosiones. Y además, no me apetecía verlos de nuevo sola. Con mi mano vacía. Este año no.



7 comentarios:

Superwoman dijo...

Siempre que me entra un estado asi, me digo que llegaran tiempos mejores, reina... funciona solamente a veces.
Un supersaludo (animoso)

Anónimo dijo...

a mí me causan tristeza los fuegos artificiales, no sé por qué, quizás porque lo bonito de la vida es tan efímero como el resplandor de los fuegos, quizás porque lo bello y la belleza es cosa de un instante, no sé... pero me gustaría que las fiestas de mi pueblo, la pólvora que aquí tiran se les acabase el presupuesto antes de comprarla.

Maurus dijo...

En este lugar, donde tanta apología a los gatos se hace, tengo que decir que a mí los fuegos artificiales lo primero que me hacen pensar es en mi perro, por lo mal que lo pasa con ellos.

Cuando los oigo, aunque sea a lo lejos, se me viene esa imagen a la cabeza. Si me acerco a él, en efecto, se encuentra con el rabo entre las piernas y literalmente temblando. Luego está un tiempo que no quiere salir de casa y me veo negro para convencerle; a veces, tengo que cogerle en brazos (y pesa más de 25 Kg) y sacarle así hasta la esquina, para evitar que se haga fuerte en el portal, evitando querer salir.

Y no valen consuelos, porque nos dijeros los expertos que si le consulábamos por lo mal que lo pasa con los cohetes no hacíamos sino reforzar su conducta. Lo que había que hacer es ignorarle...que contradición.

Esto es, para mí y desde hace unos dos años, lo que me evocan los otrora bellos, festivos y románticos fuegos artificiales...

slv dijo...

No lo se. A mi siempre me han atraido, sola o acompañada, es mas, aunque he estado mucho tiempo con alguien a quien coger la mano los fuegos es algo entre ellos y yo. La mano me parece algo muy pobre que coger, que te abracen y junten la cabeza a la tuya es otra cosa, la persona con la que estas es parte de ti, asi que vuelves a estar sola, aunque un poco mas grande.

Pero los fuegos artificiales tienen su magia. Han de ser sobre todo ruidosos para espantar los malos espiritus que nos rodean. Me hacen encogerse el corazon y los timpanos, pero es un ejercicio necesario que no se podria obtener de otra forma, al igual que se me movia el estomago cuando bajaba por un tobogan, pero lo seguia buscando.

Siempre he soñado con los fuegos artificiales de gandalf el día del cumpleaños de bilbo. Luces colores, ruido y olor a polvora, y la paz que te deja en los sentidos despues de este estallido de actividad.

Alice dijo...

SW: es lo que debo tatuarme en algún sitio bien visible, ETP (esto también pasará).

anónimo, te entiendo.

maurus, lo siento por tu perro (y es algo muy común a muchos perros), pero esto me confirma que los gatos son más inteligentes, porque los míos no tienen miedo de los cohetes; les causa curiosidad, alzan las orejas, pero no tienen miedo.

slv, te envidio. Lo de abrazarse y demás... bueno, ya ni sueño con ello.
Lo del estómago lo experimenté hace poco subiendo a la noria de mi barrio, con el vértigo que tengo. Pero lo disfruté mucho.
Sobre los fuegos de Gandalf, estoy totalmente de acuerdo contigo...

Maurus dijo...

No vamos a entrar en un diálogo perros vs. gatos, pero he de decir que la capacidad de sentir miedo no está relacionada con la inteligencia. Todos los animales, incluidos nosotros (teóricamente los más inteligentes) sentimos miedo. Los gatos también lo tienen, huyen despavoridos bajo los coches cuando paso con mi perro junto a ellos... :-)

Alice dijo...

jaajaja, Maurus, era broma; también me gustan los perros,y en general cualquier especie animal, pero mi pasión son los gatos, y claro, cuando algo te apasiona, es lo más de lo más, es como estar enamorada; no ves ningún fallo. Mis gatos son perfectos para mí :-)
Aunque reconozco que también hacen eso que dicen, pero no es por miedo, sino por precaución :-P; el perro es un peligro visible y evidente para el gato (sobre todo si es callejero y nunca a convivido con un perro); pero un ruido fuerte, un cohete, ¿qué es? algo estresante como mucho.... pero lejano e intangible.
Lo único que detesto de mis gatos es el escándalo que arman cada vez que les llevo al veterinario; no paran de maullar como si les estuvieran destripando.... sin embargo, un perro va dócil como un corderito.
besos