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lunes, 5 de enero de 2009

Qué envidia

A mis gatos les basta una maceta con hierba cogida en el parque para ser felices. Y un comedero lleno de pienso hasta los topes para no darse con los bigotes en el borde (que es muy desagradable), y un bebedero lleno de agua fresca (si el agua está en el lavabo, mejor que mejor), y una almohada blandita donde hacerse un ovillo, y una urraca en el árbol que hay junto a mi ventana a la que mirar. O un gorrión en su defecto. Y unas cuantas caricias mías (si son en la tripa, mejor que mejor).

Se conforman con poco, y eso que dicen que los gatos son exigentes.
Insisto: quiero ser gato de piso en mi próxima reencarnación.


1 comentario:

Gloria dijo...

Los mininos sí que saben ;-)

Besitos miaus.