Qué buenas las lágrimas, que curan las heridas del alma.Qué sabias las lágrimas, que sanan los dolores del alma.
Qué dolorosas las lágrimas, que escuecen cuando las heridas están infectadas.
Una carrera corta y vuelo por el aire. El viento me lleva sobre la peña. Silva en mis oídos. Me acuna suavemente. Vuelo sobre la ladera, sobre el valle, cada vez más alto. No puedo imaginar nada más liberador. Vuelvo a recordar cuando ella salió por la puerta por última vez. Cuando me dio el último beso. "El beso final", lo llamó ella.
Agobiada, estresada, cabreada, irritada, deprimida, frustrada, ofuscada.
La luna es mentirosa, fue lo primero que aprendí sobre la luna. Cuando crece, forma una D. Cuando decrece, forma una C.
Relax. Tranquilidad. Nada que hacer. Nada que yo no quiera hacer. Nada que me oblique nadie a hacer. Todo el tiempo del mundo. Toda la libertad del mundo. O casi toda. O eso quiero creer. Hasta nueva orden, todo mi tiempo es mío, sólo mío. Y pienso disfrutarlo.
Me sumerjo en tu cuello, para perderme, para desaparecer. Mientras me abrazas, mis labios recorren esa fina piel que palpita, al borde de tu camisa. Y todo se esfuma (la música y los amigos y las copas), y respiro más fácilmente, y algo se abre dentro de mí y siento que he llegado a casa por fin, después de tanto tiempo desterrada.