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jueves, 27 de noviembre de 2008

Otro mal día.
Lo poco bueno que había conseguido, peligra.


Estoy tan cansada de luchar tanto para nada...


Es tarde. La noche es larga. No quiero dormir.
No quiero desaparecer. Solo sentir.

Ahora quiero desaparecer.
Quiero otra vez desistir.
Al otro lado de la ventana, noche y hielo.



Quiero estar congelada.
Para no sentir...


















Silencio...
Oscuridad...
Humo y alcohol...
¿Por qué siempre tan sola?
¿Por qué siempre tan amargada?

Más silencio...
Más oscuridad...
Más humo y alcohol...

La piel a flor de piel.
La sed al borde del llanto.
La almohada dura contra la pared.

Sigue el silencio...
Sigue la oscuridad...
Sigue el humo y el alcohol...
Me imagino acurrucada, entre tus brazos, cuando te encuentre.
Imagino tus brazos que me rodean.
Casi siento tu calor que me envuelve.
Me imagino tu sonrisa, mi sonrisa, nuestras mentes sin pensamientos.

Y un cuchillo que nos atraviesa, y sangre que brota, y dolor y llanto.

Lágrimas rojas caen por mis mejillas mientras te miro. Y no entiendo nada...

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Mal día

Malo, muy malo, de principio a fin, a pesar de no ser martes. Y eso que todo me va bien, menos lo que más me importa. O creo que debería importarme.
Buscándote sin saber si existes, buscándome sin saber si hay alguien más dentro de mí. Aullando a la luna menguante y desollándome el corazón.
Uno de esos días que siento que mi asistenta me desprecia, que mis gatos me odian, que mi jefe me detesta. Que el invierno y el frío nunca acabarán.

Que acabe ya este día, y que no vuelva.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Os aseguro que estaba de buen humor cuando subí al autobús 27. Había pasado una jornada laboral tranquila y me dirigía a casa (hogar, dulce hogar). Me sentía casi eufórica. Pero bastaron una decena de paradas a lo largo de la castellana, y un par de canciones de Sabina para que mi ánimo cayera bajo cero, exactamente igual que la temperatura exterior. Cuando me bajé del autobús 49, ya de noche y bajo la lluvia, me sentía casi deprimida, sólo deseando llegar a casa, descalzarme, poner la calefacción y tomar algo que me animara. Qué forma más rápida y desconcertante de cambiar que tienen las emociones algunas veces. ¿O esto sólo me pasa a mí?

sábado, 22 de noviembre de 2008

Tenis

El tenis español es algo más que Nadal, hoy ha quedado demostrado después de que Feliciano (ayssss, mi paisano) y Verdasco machacaran al dúo argentino.
Como dije en otro post( Dividida ) , Feliciano siempre me ha gustado (y no sólo por lo guapo que es), pero Nadal ensombrecía a todos los demás. Ahora (gracias a la lesión de Nadal - maldita lesión, por otra parte) estoy siendo consciente de los buenos tenistas que tenemos en España, y de que no vamos a necesitar a Nadal (aunque me hubiese encantado verlo jugar y ganar a Nalbandián, por ejemplo), para ganar a Argentina y llevarnos la tercera ensaladera de la Davis.
¡¡¡VAMOS FELI!!! ( y qué bueno está el chaval, no sé si lo había dicho ya)

martes, 18 de noviembre de 2008

Menguando

La luna va menguando.
Los días también.
Yo sigo sin desaparecer....

1

Mis gatos,
que me anclan a la tierra
y me suben al cielo.

2
























Me quito las lentillas, me quito los pendientes, me recojo el pelo, me quito el reloj, me quito la ropa, me quito las ganas, pero no desaparezco.