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sábado, 27 de junio de 2009


Me siento.

Cierro los ojos.

Me relajo.

Respiro hondo.

Por primera vez en muchos años.

Mis contornos se difuminan.

Con cada respiración.

Voy olvidando.

Quién fui, quién soy, quién seré.

Sigo respirando.

Me sigo difuminando.

Sigo olvidando.

Hasta olvidarte.

Casi para siempre.

Me difumino del todo.

Dejo de sufrir.

Desaparezco.

.
.
.




6 comentarios:

truk dijo...

... "¿Pero qué es más noble? Soportar el alma los duros embates de la adversa fortuna o armarse contra un mar de desventuras, hacerles frente y acabar con ellas .." Ser o no ser ...

Anónimo dijo...

dime algo... cuanto antes!!

A.

Ysabel dijo...

Alice, ¡que recorrido tiene el poema de principio a final! precioso.

Revangel dijo...

Creo que siempre olvidamos "casi para siempre"...
Kisskiss

Superwoman dijo...

Relájate, pero no te vayas...
Un supersaludo

erato dijo...

Qué bonito! Creo que el olvido no existe realmente, mientras nosotros sigamos existiendo y nuestro coco funcione.La demencia ya es otra cosa, algo que arrastra al olvido sin querer, tal vez igual que la locura. Quizás la clave esté en convivir con los recuerdos lo mejor que se pueda :P El poema y su cadencia al contarlo, precioso.Besos