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martes, 17 de mayo de 2016

Selva de cardos

Hacía casi un año que no visitaba a mi madre en el pueblo. Y lo primero que vi al entrar en el patio, fue una auténtica selva amazónica... de cardos.

Que las imágenes hablen por sí solas.




Hay cardos grandes:



Más altos que yo. Cardos pequeños:


Y cardos que empiezan a brotar:

Incluso tienen flores:

Rodeadas de espinas...

Pero lo que más me sorprendió, fue que en medio de esta selva de cardos, habían crecido a duras penas otras plantitas.

Como estas con flores moradas.


O estas margaritas:



En grupos numerosos:


Incluso un ramillete de espigas de trigo:


Estuve entretenida sacando fotos mientras fumaba. Observando cómo la naturaleza se abre paso cuando nada se lo impide. Si se la dejara, los cardos entrarían en la casa y colonizarían habitación por habitación. Cuando mi madre ya no esté, tal vez lo hagan.

domingo, 8 de mayo de 2016

"Desolación" de Emma Posada



Llamaron a mi puerta, y por temor a las sombras
y a los lobos hambrientos, no respondí. ¿Fue el hu-
racán, el amor o la muerte? ¡Quién sabe! ¡Tal vez!
Más tarde tuve encendida mi lumbre y servido mi
vino. Nadie llamó. Los búhos silbaban en mis ven-
tanas.
Y ahora que las sombras me rondan, en vano digo:
regresa, peregrino; caliéntate a mi lumbre y be-
be de mi vino. Nadie responde...
Fuera, en el sendero, un grillo deshila una can-
ción sedienta...rueda una hoja seca.
Dentro, se apaga la lumbre y se derrama el vino.

Emma Posada

lunes, 2 de mayo de 2016

"¿Así que quieres ser escritor?" de Charles Bukowski





¿Así que quieres ser escritor?

Si no sale como una llamarada de dentro de ti,

a pesar de todo,

no lo hagas.

Si no llega desde tu corazón, tu mente y tu boca

y tus tripas

sin hacer preguntas

no lo hagas.

Si tienes que sentarte durante horas

con la mirada fija en la pantalla

o encorvado sobre tu máquina de escribir

buscando las palabras,

no lo hagas.

Si lo haces por dinero o fama,

no lo hagas.

Si lo haces porque quieres

mujeres en tu cama,

no lo hagas.

Si tienes que sentarte

y reescribirlo una y otra vez,

no lo hagas.

Si pensar en ello es ya un trabajo duro,

no lo hagas.

Si estás intentando escribir como

cualquier otro,

olvídate.

Si tienes que esperar a que salga rugiendo de ti,

espera pacientemente.

Si nunca sale rugiendo de ti,

haz otra cosa.

Si primero tienes que leérselo a tu esposa

o a tu novia o a tu novio

o a tus padres o a cualquiera,

no estás preparado.

No seas como tantos escritores,

no seas como tantos miles de

personas que se llaman a sí mismos escritores,

no seas soso y aburrido y

pretencioso, no te consumas en tu amor propio.

Las bibliotecas del mundo han

bostezado hasta dormirse

con esa clase de gente.

No seas uno más.

No lo hagas.

A no ser que surja

de tu alma como un cohete,

a no ser que quedarte quieto

te pueda llevar a la locura,

al suicidio o al asesinato,

no lo hagas.

A no ser que el sol dentro de ti

te esté quemando las tripas, no lo hagas.

Cuando sea de verdad el momento,

y si has sido elegido,

sucederá por sí solo y

seguirá sucediendo hasta que mueras o muera en ti.

No hay otro camino.

Y nunca lo hubo.


Charles Bukowski

sábado, 23 de abril de 2016

Mini-luna



Según nos explican en esta página sobre ciencia, anoche hubo una mini-luna, es decir, se vio la luna más pequeña de todo el año, en contraposición de la super-luna, que es la más grande. ¿El motivo? Pues que estaba mucho más lejos de nuestro planeta.

Sin embargo, a simple vista, yo no hubiera podido jurar que era más pequeña. La luna llena seguía siendo tan bella como siempre cuando volvía a mi casa de madrugada después de meses de encierro casi forzoso. Esta miniluna me sacó de la crisálida de mi hogar para desplegar unas pequeñas alas y comenzar a volar por el cielo de Madrid. Y encima conocí a buena gente, cosa que no ocurre todos los días. Y en la noche de las letras, en el cuarto centenario de la muerte de Cervantes, otros seres humanos y yo nos dedicamos a la literatura, a hablar de escribir y relatar. Actividad rara y poco convencional donde las haya... Entre caña y caña y finalizando con una cena india en una terraza. 
Lo curioso es que hoy no me encuentro tan agotada como debería estar. Me siento bien. Con mucho sueño, pero bien. Debe ser por la luna. Sea mini o no...

domingo, 14 de junio de 2015

Casa desvencijada

Viajo al pueblo de Toledo de cuyo nombre no quiero acordarme. Una estancia de dos días que se me hacen demasiado largos en esta casa devencijada que se cae a cachos, habitada por fantasmas y una anciana que es mi madre.




La cal se ha caído a desconchones. El patio está cubierto de maleza. Sus vigas ceden por momentos y los marcos de las puertas están comidos por las termitas. Ese es el hogar de mi madre de 88 años.

Desde que murió mi padre, la casa está abandonada a su suerte. Como si no existiese nadie más en la familia. Como si mis padres no hubieran tenido otro hijo aparte de mi que vive a diez km. Alguien demasiado ocupado para ocuparse de la casa de su madre, a pesar de dedicarse a la construcción.

Cada vez que visito a mi madre, se me parte el corazón. No sé qué hacer con ella. No tengo ayuda. No puedo traerla conmigo. En la Comunidad de Castilla La Mancha no le conceden residencia pública después de diez años solicitándola. La casa de dos plantas de mi hermano con desván y patio me imagino que es demasiado pequeña para tenerla (¿?).

El caso es que después de cada visita la imagen de esa casa desvencijada y la de mi madre decrépita se quedan grabadas a fuego en mis ojos, y el sentimiento de culpa y de impotencia se quedan perforados en mi corazón.

Hasta la próxima visita en que todo estará más desvencijado y decrépito, si es que existe...

sábado, 8 de noviembre de 2014

Pueblo en sepia

Durante mi última visita a la casa del pueblo donde ahora sólo vive mi madre, me dio por hacer fotografías. En ellas se ve el estado decrépito de la casa. Hoy me gustaría mostraros la versión en sepia de las fotos que mejor me salieron. Totalmente otoñales y como si fueran del siglo pasado.
Espero que os gusten.



 Cielo



Muro y cielo



Muro



Patio



Parras



Poste



 Buzón



Sombras



Tiestos



Ventana


Ventanillo



Arco



Escalera



Lámpara


Muchas gracias por vuestras visitas y comentarios. Feliz fin de semana :)

jueves, 4 de septiembre de 2014

Anémonas de sangre




ANÉMONAS DE SANGRE

Estaba acodada en la barandilla de mi cabaña, contemplando el lago que se extendía como una sábana cubierta de nenúfares y rodeado por álamos, juncos y cañas. Las ranas hacía rato que croaban como locas. Mi vestido de flores se mecía con la brisa. Andaba  perdida en un mar de musarañas cuando oí una voz pero no entendí lo que decía. Giré la cabeza y vi a un joven alto, rubio, de hombros anchos y fuertes brazos que llevaba una extraña vestimenta; como una túnica corta salida de otra época.  “Otro pirado”, pensé, “,o el típico chulo de gimnasio luciendo musculito”.

─¿Cómo dices?
─Perdona, os preguntaba qué lugar es este.
─¿Pero cómo? ¿No sabes dónde estás?
─Desconozco este país, bella dama.

Ahí ya me mosqueé del todo. Después de observarle con la boca abierta, le espeté un “Anda y vete por ahí…” y me metí en la casa. Ningún chulo de gimnasio iba a tomarme el pelo. Precisamente había salido de la gran ciudad huyendo de este tipo de elementos.  Me senté en el sofá intentando leer un libro sin conseguirlo.
Al cabo de pocos minutos, llamaron a la puerta. No hice ni caso. Los golpes se hicieron más fuertes. Me puse a fumar y me acerqué a la ventana. El elemento estaba en la puerta.

─Disculpad, señora, pero necesito vuestra ayuda.  Me persigue un feroz jabalí. Necesito que me concedáis refugio.

Por unos momentos dudé. Su voz sonaba sincera. Casi temblaba al decir las últimas palabras.
Me acerqué a la puerta.

─¿Quién diablos eres?
─Perdonadme de nuevo, he sido descortés con vos. Me llamo Adonis, hijo de la desdichada Mirra.
Aunque he estudiado ciencias, sé lo suficiente de mitología griega para saber a quién se refería. Así que volví a cabrearme, cerré los puños con fuerza y grité.
─¡Oye capullo, ve a reírte de tu puta madre!

Siguió un largo silencio.
Su voz volvió a sonar, suave y entrecortada.

─Por favor, creedme. No os engaño. No sé cómo he llegado hasta vuestra morada. Como os digo, estaba cazando y comenzó a perseguirme un jabalí. Me introduje en una cueva y al surgir por el otro lado, me encontré en estos parajes…Necesito vuestra ayuda. De otra forma, creo que moriré.

Su voz era tan dulce, como una melodía grave y sensual, que mi cabreo se disipó y me dirigí hacia la puerta de la calle, casi hipnotizada, y le permití pasar.

─Gracias, hermosa dama.
Durante un rato estuvimos frente a frente, sin saber qué decir ni hacer.
─Disculpad, señora, ¿cuál es vuestro nombre?
─Alba ─casi tartamudeé.
─Un bello nombre para una bella dama.

Y me miró descaradamente de arriba abajo, volviendo a centrar su mirada azul en mis ojos. En otro momento y otro lugar del Universo le habría espetado alguna bordería, pero parecía que todas las leyes que regían mi  mundo se habían vuelto del revés. Se aproximó a mí, sus ojos fijos en los míos.  Yo aún permanecía inmóvil, hipnotizada. Posó sus labios en mi boca, rodeó mi cintura y me atrajo contra su cuerpo, duro y cálido. Nos tendimos  sobre la alfombra y mi vestido de flores y su túnica acabaron arrugados en un rincón. A continuación llegó una marea de besos, mordiscos, caricias y gemidos…
Nos interrumpieron unos fuertes golpes en la puerta que iban creciendo en intensidad… Hice intención de levantarme para abrir, pero Adonis me sujetó con fuerza al suelo, sonriendo divertido, se puso la túnica, y se dirigió a abrir la puerta.

Lo siguiente apenas lo recuerdo. Está confuso en mi mente. Sé que hay colmillos, y gritos, y sangre, y carne desgarrada. Luego todo se fundió en negro.  Cuando abrí los ojos, seguía desnuda, tumbada en la alfombra. La puerta estaba abierta y Adonis había desaparecido. En el umbral, a modo de felpudo, había crecido una planta de flores rojas que más tarde descubrí que eran anémonas.
Cuidé religiosamente la planta de rojas flores, hasta el fin de mis días. Y recordé a aquel joven que decía llamarse Adonis todas las noches en la soledad de mi cama, en la cabaña junto al lago.


Alicia Y.H.  25-5-14

lunes, 1 de septiembre de 2014

"Hay gente que nos hace el amor por detrás" de Belén Reyes




Hay gente que nos hace el amor por detrás

Que no da la cara.
No quieren pagar impuestos
-no declaran-
Sólo invierten en su ego.
Y de vez en cuando llaman,
(limpian el polvo que echaron)
-¿Qué tal estás, cómo andas?.

Si te intuyen un temblor,
Un te quiero, una mirada,
Rápidamente se escapan.
Hay gente que hace el amor
Con la pared de su casa.

Belén Reyes  (Del libro Atrévete a olvidarme, editorial Olifante, 2007)