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viernes, 31 de agosto de 2012

Dilema

Ahora que se están celebrando los Juegos Paraolímpicos, ahora que estoy escuchando por la radio la vida de algunos famosos con grandes discapacidades (ponen como ejemplo al protagonista de "Mi pie izquierdo", basado en una historia real), ahora me enfrento a un terrible dilema.
Después de múltiples operaciones, después de que hace dos meses le atropellara un coche, un traumatólogo veterinario me da dos opciones para realizar con mi gato Merry:

 1) Ponerle un injerto de piel en la pata, algo costoso (tanto físicamente como monetariamente, del rango de mil euros) y que ocasionará muchos sufrimientos tanto al gato como a mí, que requerirá múltiples cuidados y sin la seguridad de que agarre el injerto y haya que hacerle uno nuevo y que al final este tampoco funcione.

2) Amputar la pata. Directamente. De forma rápida, sólo hay que curar el muñon que quede, el gato se ahorra sufrimientos y es más barato.

¿Qué demonios debo elegir? Yo quiero a mi Merry con pata, mi Merry con once años, pero vital y cariñoso como siempre, pero no quiero que siga sufriendo como los dos últimos meses, yendo al veterinario todas las semanas, casi todos los días, sometiéndose a cinco operaciones, cinco anestesias, curas dirarias y dolorosas.
Debo decidirlo de aquí al lunes. O tener un gato sufriendo yendo al veterinario para las múltiples operaciones y curas del injerto o amputarle la pata y verle toda la vida con una sola pata.

Ayudadme, por favor...


7 comentarios:

Lídia dijo...

Alice, lo siento muchísimo, de verdad, ni Merry ni tu os mereceis esto. Si no puedes obtener el dinero, opta por la segunda opción, creo que el gato estará mejor, pregunta bien al veterinario que te cuente, busca por internet casos parecidos. Un beso con muchbo cariño

Rafa Gilgamesh dijo...

Siento lo sucedido y personalmente estaría por la amputacion .Evitaría futuras complicaciones y sufrimientos a ambos.Ánimo .Un beso y un abrazo

Alice dijo...

Lidia y Rafa, muchas gracias por vuestras palabras de ánimo, de verdad que me sirven mucho. El dinero no es problema, se pide un crédito y me endeudo y recorto otros gastos, pero lo malo es el sufrimiento que pasará Merry, con más operaciones, más curas, durante tres o cuatro meses. Si pienso en él, lo mejor es cortar por lo sano (nunca mejor dicho), aunque yo sufriré cada día viéndole así. Pero los gatos se adaptan a todo, y Merry ya lleva dos meses yendo a la pata coja...
En fin. Es doloroso, mucho, este es uno de los peores veranos de mi vida (quitando aquel de 2003 del linfoma), uno de los peores años de mi vida... La vida es así. No es justa.

Lídia dijo...

Alice, muchos ánimos, te mando todo mi cariño y mi energía positiva para Merry y para ti, ya verás que bien estará con sus patitas, además los gatos se pasan el día durmiendo. Ya me contarás. Un beso.

Juan Carlos dijo...

Actúa como si tú misma fueras la paciente de tan dolorosa situación. ¿Qué escogerías para ti? ¿Prolongar tu dolorosa agonía ó amputar de una vez a quien causa tu suplicio?
No creo que halla mucho que pensar, pero cualquier decisión que tomes, se que será la correcta. Porque personas con un corazón como el tuyo (piadosa con los seres menores e indefensos) están siempre en el acierto y están libres de culpa, porque si bien es cierto, por cuestión humana pueden errar, sus corazón no saben de maldad, pues todo lo que hacen, lo hacen de corazón y con amor.
Creo que si Merry pudiera hablar, incluso ofrecería dos de sus extremidades si con ello pudiera prolongar su feliz existencia a tu lado.
¡Saludos!

José Angel Gozalo dijo...

Hola Alice yo amputaria para evitar sufrimiento a tu gato. Yo entiendo como te debes sentir. Tengo un perro q ha estado al filo de la muerte varias veces y si el veterinario me hubiera pedido 6000 euros por salvarle hubiera sacado el dinero d donde fuera.
Además, existen sillas de ruedas para gatos, Miratelo.

Te deseo que salga todo bien. Un saludo

Alice dijo...

Gracias Juan Carlos y José Angel por vuestras palabras.

Ya todo está hecho. Ya se ha cortado por lo sano. Ya apenas puedo mirar a mi gato. Ya no puedo dormir por las noches...